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Encías retraídas: por qué ocurren y cómo se solucionan

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La recesión gingival, también llamada retracción gingival y conocida en consulta como encías retraídas, consiste en la pérdida progresiva de tejido gingival que deja expuesta la raíz del diente. No es un problema estético menor: la raíz carece del esmalte que protege la corona, por lo que queda vulnerable a la sensibilidad, a la caries radicular y, en última instancia, a la pérdida del diente.

Afecta a una parte importante de la población adulta y, en la mayoría de los casos, avanza sin dolor. Ese silencio es precisamente el motivo por el que muchos pacientes llegan tarde.

En este artículo encontrarás las causas reales de la retracción, cómo reconocer los primeros signos, qué se puede recuperar y qué no, y los tratamientos disponibles para cada situación.

¿Qué son las encías retraídas? 

La recesión gingival es la pérdida progresiva del tejido que rodea y protege el diente. La encía se desplaza hacia la raíz y deja al descubierto una zona que nunca estuvo pensada para estar expuesta.

Para entender por qué eso importa, hay que saber que el diente tiene dos partes muy distintas. La corona, la que ves al sonreír, está cubierta de esmalte: el tejido más duro del cuerpo humano. La raíz, en cambio, está recubierta de cemento radicular, una capa fina y mucho más blanda que en condiciones normales permanece oculta bajo la encía y el hueso.

Cuando la encía se retira, esa raíz queda a la intemperie. Y ahí empiezan los problemas reales:

  • Sensibilidad. La dentina de la raíz está atravesada por miles de túbulos microscópicos que comunican directamente con el nervio del diente. Por eso el frío, el calor o el dulce provocan ese pinchazo breve y molesto.
  • Caries radicular. La dentina se descalcifica hasta tres veces más rápido que el esmalte. Una caries en la raíz avanza deprisa y suele detectarse tarde, cuando ya compromete al diente.
  • Pérdida de soporte. Si la retracción de la encía viene acompañada de pérdida de hueso, el diente pierde el anclaje. Es la fase en la que aparece la movilidad y en la que el pronóstico se complica.
  • Impacto estético. Los dientes parecen más largos, aparecen triángulos negros entre ellos y una franja amarillenta en el cuello. Es lo que más consulta el paciente, aunque rara vez sea lo más urgente.

Hay dos datos que conviene tener claros desde el principio. El primero: la encía retraída no vuelve a crecer sola. A diferencia de otros tejidos del cuerpo, el tejido gingival perdido no se regenera de forma espontánea. Si se ha perdido, hay que reponerlo.

El segundo: la recesión no duele. Avanza en silencio, durante años, y el cambio es tan gradual que el propio paciente se acostumbra a verlo en el espejo. Ese silencio explica por qué la mayoría de los casos llegan a consulta cuando ya hay varios milímetros perdidos y varios dientes afectados.

La buena noticia es que sí se puede detener. Y en muchos casos, si el hueso que hay entre los dientes sigue intacto, la encía se puede recuperar por completo.

retracción de encía en implante dental

Por qué se retraen las encías 

Las causas de la retracción de encías rara vez son una sola. Lo habitual es que se sumen varias. Conocer las causas de las encías retraídas es lo que determina el tratamiento, porque si no se elimina el origen, la retracción vuelve. 

  • Enfermedad periodontal. Es la causa más frecuente. Empieza como gingivitis, una inflamación reversible de la encía que sangra al cepillarse. Si no se trata, la infección avanza hacia el hueso y se convierte en periodontitis, ya irreversible: se destruye el soporte del diente y la encía se retira con él. La gingivitis se cura; la periodontitis se controla. 
  • Cepillado agresivo. Cepillar en horizontal y con cerdas duras desgasta la encía y el cuello del diente. La técnica de cepillado correcta es la de barrido: cerdas inclinadas 45 grados hacia la encía, movimiento suave de la encía hacia el diente, nunca de lado a lado. Con un cepillo de dientes blando y esa técnica, la presión necesaria es mucho menor de la que la mayoría de la gente aplica. 
  • Bruxismo. Apretar o rechinar los dientes transmite una fuerza lateral constante al cuello del diente y al hueso alveolar que lo rodea. Por eso, en estos pacientes la férula de descarga no es opcional. 

Tipos de recesión: qué se puede recuperar en cada caso

No todas las encías retraídas tienen el mismo pronóstico. Dos pacientes pueden llegar a consulta con la misma raíz expuesta a simple vista y tener expectativas de recuperación completamente distintas.

Lo que marca la diferencia no es cuántos milímetros de encía se han perdido. Es el hueso que hay entre los dientes, es decir, el hueso interdental.

Entre cada dos dientes hay una cresta de hueso y sobre ella se apoya la papila, esa punta de encía triangular que rellena el espacio. La encía funciona como una tienda de campaña: el hueso interdental es el mástil que la sostiene.

Si ese hueso está intacto, hay estructura sobre la que reconstruir y el tejido injertado tiene de dónde nutrirse y hasta dónde subir. Si se ha perdido, no hay mástil. Podemos aportar tejido, pero no va a alcanzar el nivel original, porque no hay nada que lo sostenga ahí arriba.

Ese hueso se valora con radiografía, con sondaje periodontal y, en los casos que lo requieren, con un TAC. Por eso ninguna estimación seria de resultado puede darse sin un estudio previo.

Recesión con hueso interdental intacto (tipo RT1)

La encía se ha retirado en la cara visible del diente, pero las papilas siguen en su sitio y no hay triángulos negros. Suele ser la recesión del cepillado agresivo, del piercing, del bruxismo o del biotipo gingival fino, no la de la periodontitis.

Es el mejor escenario posible. Con un injerto de tejido conectivo o una matriz dérmica acelular, la cobertura completa de la raíz es un objetivo realista y predecible. Si eliminamos antes la causa, el resultado se mantiene en el tiempo.

Recesión con pérdida parcial de hueso interdental (tipo RT2)

Empiezan a asomar los triángulos negros. La papila ha perdido altura porque el hueso que la sostenía ya no está completo. Suele corresponder a una periodontitis que estuvo activa y que hoy puede estar controlada.

Aquí hablamos de cobertura parcial. Podemos ganar tejido, reducir la sensibilidad, engrosar la encía para frenar el avance y mejorar bastante la estética. Lo que no vamos a prometer es devolver la línea de encía al punto exacto donde estaba hace quince años.

Recesión con pérdida importante de hueso interdental (tipo RT3)

El hueso entre los dientes se ha perdido de forma significativa, los triángulos negros son evidentes y a menudo hay movilidad. Es la periodontitis avanzada.

En este escenario la prioridad cambia por completo. Antes de pensar en estética hay que estabilizar la enfermedad y, en los casos que lo permiten, regenerar el hueso perdido. La cobertura de la raíz es limitada y a veces no es viable. La conversación deja de ser cuánta encía recuperamos y pasa a ser cuánto tiempo conservamos el diente.

Cómo saber si tengo recesión gingival 

La recesión gingival avanza sin avisar. Rara vez duele, casi nunca sangra al principio y el cambio es tan gradual que el propio paciente se acostumbra a verlo. Por eso conviene saber qué buscar.

Estos son los signos que aparecen:

  • Los dientes parecen más largos, como si fueran dientes sin encía. No crecen. Es la encía la que se retira y deja al descubierto una parte de la raíz que antes estaba cubierta. Lo que el paciente percibe como un diente sin encía es en realidad la raíz expuesta. Si comparas una foto tuya de hace unos años con una de ahora, el cambio suele saltar a la vista. 
  • Sensibilidad al frío, al calor o al dulce: Ese pinchazo breve al beber agua fría o al morder un helado es uno de los primeros avisos. La corona del diente está protegida por esmalte; la raíz, no. Cuando queda expuesta, los estímulos llegan directos al nervio.
  • Un escalón que se nota con la lengua o con el cepillo: Pasa la lengua por la línea de la encía. Si notas un cambio de textura, un pequeño peldaño entre la corona y la raíz, ahí hay retracción. La raíz es más rugosa y suele tener un tono más amarillento.
  • Triángulos negros entre los dientes: Cuando la papila, la punta de encía que rellena el espacio entre dos dientes, se pierde, aparecen esos huecos oscuros de forma triangular. Se ven sobre todo al sonreír y son la queja estética más frecuente.
  • Cambio de color en la zona del cuello del diente: Una franja más amarilla u oscura justo donde el diente se encuentra con la encía. Es la dentina radicular asomando.
  • Sangrado de encías. El sangrado de encías al cepillarse nunca es normal, por poco que sea. Si además están rojas o inflamadas, aquí ya no hablamos solo de recesión, sino de una enfermedad periodontal detrás. 
  • Mal aliento persistente: Las raíces expuestas y los espacios interdentales que se abren acumulan bacterias que un cepillado convencional no alcanza.
  • Caries en la raíz: La dentina se descalcifica hasta tres veces más rápido que el esmalte. Una caries radicular avanza deprisa y compromete el diente con facilidad.
  • Movilidad del diente: Es el signo tardío. Indica que la pérdida de encía va acompañada de pérdida de hueso de soporte. Requiere valoración inmediata.

No toda retracción es igual. En consulta clasificamos las recesiones según cuánto tejido se ha perdido y, sobre todo, si el hueso interdental sigue intacto. Ese dato, invisible a simple vista, es el que determina si la encía se puede recuperar por completo, solo en parte, o si antes hay que regenerar el hueso perdido. 

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Cómo prevenir la retracción de encías 

Prevenir la retracción de encías es más sencillo que tratarla.

  • Cepillo blando y técnica de barrido, nunca en horizontal. 
  • Higiene interdental diaria, con cepillo interproximal o seda. 
  • Férula si aprietas los dientes por la noche. 
  • Dejar el tabaco, que enmascara el sangrado y retrasa el diagnóstico.

Y revisar las encías periódicamente. Una revisión anual, o cada tres a seis meses si ya has tenido enfermedad periodontal, detecta la retracción cuando todavía es de un milímetro y reversible.

Tratamiento de las encías retraídas: cómo recuperar la encía perdida

El tejido gingival perdido no vuelve solo. Para recuperarlo hay que reponerlo quirúrgicamente. Pero antes hay un paso que no se puede saltar.

Injertar sobre una periodontitis activa o sobre un cepillado que sigue siendo agresivo es tirar el trabajo: el tejido nuevo se retraerá igual que el original. Según el caso, esto significa raspado y alisado radicular, corregir la técnica de cepillado, férula de descarga si hay bruxismo, dejar el tabaco o retirar el piercing. Solo con la encía sana y estable se plantea el injerto.

Injerto de tejido conectivo del paladar

Es la técnica de referencia para cubrir raíces en dientes naturales. Se toma una lámina fina de tejido del paladar y se coloca sobre la raíz expuesta mediante túnel o colgajo de avance coronal. Es tejido propio, se integra con color y textura indistinguibles del resto, y su estabilidad a largo plazo es la mejor documentada. Con el hueso interdental intacto, la cobertura completa es un resultado esperable. Su inconveniente: la molestia postoperatoria viene del paladar.

Matriz dérmica acelular

Una matriz de colágeno sin células que actúa como andamio: los propios tejidos del paciente la colonizan y la convierten en encía. Evita la segunda zona quirúrgica, permite tratar varios dientes a la vez sin limitación de tejido donante y tiene un riesgo de rechazo mínimo. En Clínica AME la usamos siempre que el caso lo permite, porque es la opción con mejor relación resultado a molestia.

Injerto libre de encía queratinizada

Aquí el objetivo no es estético, es preventivo. Cuando queda menos de dos milímetros de encía firme, la zona no resiste el roce y se inflama con facilidad. El injerto libre aporta ese cinturón de encía resistente para frenar el avance. Se emplea sobre todo en dientes inferiores y zonas no visibles.

Regeneración ósea

Si se ha perdido hueso interdental, el tejido blando no tiene sobre qué apoyarse. En casos seleccionados se regenera con biomateriales y membranas antes de tocar la encía. La forma del defecto, más que su tamaño, determina si es viable.

Todo se hace con anestesia local: durante la intervención no hay dolor. Los primeros tres o cuatro días son los de más molestia y se controlan con analgésicos habituales. La zona no se cepilla durante dos o tres semanas, se usa colutorio. Los puntos se retiran entre los siete y los catorce días, y el resultado definitivo se valora a los seis meses.

Preguntas frecuentes sobre las encías retraídas 

¿Qué provoca la retracción de encías?

La causa principal es la enfermedad periodontal, una infección bacteriana que destruye la encía y el hueso de soporte. También influyen el cepillado agresivo, el bruxismo, el tabaco, la ortodoncia mal planificada, los piercings orales y la predisposición genética a tener una encía fina. Rara vez actúa un solo factor: lo habitual es una combinación.

¿Es reversible la retracción de encías?

Depende de la causa y de si el hueso sigue intacto. Si la retracción viene de un cepillado agresivo o un piercing y el hueso está conservado, la encía se recupera por completo con un injerto. Si hay periodontitis avanzada con pérdida ósea, primero hay que regenerar el hueso: donde no hay hueso, no se sostiene la encía.

¿Cómo sanar las encías retraídas?

El tejido perdido no se regenera solo, hay que reponerlo. Las dos técnicas con más evidencia son el injerto de tejido conectivo del paladar y la matriz dérmica acelular, que evita la segunda zona quirúrgica. Antes de injertar es imprescindible eliminar la causa, o la retracción volverá a aparecer.

¿Cómo frenar la retracción de encías?

Cepillo de cerdas suaves con técnica de barrido, higiene interdental diaria, férula si hay bruxismo, dejar el tabaco y mantenimientos periodontales cada 3 a 6 meses. Los remedios caseros como el agua salada o el aceite de coco pueden calmar una inflamación leve, pero no devuelven el tejido perdido.

¿Duele el tratamiento de las encías retraídas?

Se realiza con anestesia local y no duele durante la intervención. La molestia habitual del postoperatorio no viene de la encía tratada, sino del paladar donde se extrae el injerto. Por eso usamos matriz dérmica acelular siempre que el caso lo permite: sin tocar el paladar, la recuperación es mucho más cómoda.

¿Funcionan los remedios caseros para las encías retraídas?

Los remedios caseros para las encías retraídas, agua salada, aceite de coco, aloe vera o té verde, pueden reducir una inflamación leve y acompañar a la higiene diaria. Lo que no hacen es devolver el tejido perdido: la encía no vuelve a crecer sola. Sirven como apoyo, nunca como tratamiento. 

Dr. Pablo Ameijeira Dávila

✔ Autor médico verificadoDr. Pablo Ameijeira DávilaDoctor en Odontología · Especialista en Periodoncia e Implantes

PeriodonciaImplantesCirugía BucalRegeneración ÓseaEstética Dental

Nº Colegiado: 36001268

Fundador y director de Clínica AME (Vigo). Doctor Cum Laude por la Universidad de Santiago de Compostela, con Máster en Periodoncia e Implantes y 19 años de experiencia clínica. Miembro de la SEPA y la SEN, combina la práctica clínica de alta complejidad con la docencia universitaria y la investigación científica publicada en revistas internacionales.

Doctor Cum Laude (USC)
Máster Periodoncia e Implantes (USC)
Profesor universitario USC y SECOM
Investigador con publicaciones internacionales

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